Infanto-juvenil

¿Es una etapa? ¿Le está ocurriendo algo? ¿Deberíamos intervenir?

La infancia y la adolescencia son etapas de grandes cambios en las que la personalidad, la identidad y los recursos emocionales están todavía en desarrollo. Por eso, es fundamental diferenciar entre dificultades propias de cada etapa y aquellas que requieren especial atención o intervención.

ANTES DE INTERVENIR

Comprender

Por eso, cuando aparece una dificultad, es importante no ignorar aquello que puede necesitar atención, pero tampoco apresurarse a poner una etiqueta. Una misma conducta puede tener significados muy diferentes.

No se trata únicamente de observar qué hace, sino de comprender qué puede estar expresando a través de ello.

Trabajamos dificultades relacionadas con:

Emociones y conducta

Ansiedad, miedos, tristeza, irritabilidad, rabietas, inseguridad, adicciones o dificultades para regular las emociones

Relaciones

Problemas con iguales, aislamiento, conflictos familiares, dificultades sociales o situaciones de acoso.

Aprendizaje y entorno escolar

Cambios en el rendimiento, desmotivación, dificultades de adaptación o problemas de aprendizaje.

Acoso escolar

El acoso escolar requiere especial atención y cuidado, así como un trabajo coordinado con el colegio o instituto. No es solo un conflicto entre iguales, y es importante no minimizar las señales ni esperar a que el problema se resuelva por sí solo.